Si algo condiciona el éxito o el fracaso de una empresa es la adecuada elección de los medios que utilizamos para conseguirla.

En música, esta afirmación no es menos cierta. Cuando se toma la decisión de comenzar a estudiar música, bien nosotros o nuestros hijos, uno de los primeros problemas que se nos plantean es la elección del primer instrumento. Algo que, a primera vista puede parecer trivial, condicionará en gran medida los primeros pasos en la música.

En los instrumentos de arco, esta primera elección tiene, si cabe, más importancia que en otro tipo de instrumentos debido, principalmente, a la dificultad existente en la emisión del sonido.

Existe en el mercado una amplia oferta de instrumentos de iniciación, pero no todos son adecuados, por lo que es muy importante informarse bien y dejarse aconsejar por especialistas.

Uno de los criterios más usados a la hora de realizar la elección es el precio. Lejos de fijarnos en la calidad, buscamos un instrumento cuyo precio no sea excesivo, pensando que, al ser el primero, no es necesario gastarse demasiado. Y esto no es del todo erróneo. Efectivamente no es necesario buscar un instrumento de una calidad elevada ya que, al principio, no se le sacará el rendimiento adecuado a la inversión realizada. Ahora bien, es necesario elegir un instrumento que dé la calidad suficiente para facilitar el aprendizaje. Un instrumento excesivamente económico, retrasará el aprendizaje de forma irremediable y, en muchos casos, llevará al fracaso.

La mayoría de los instrumentos de iniciación que podemos encontrar en el mercado adolecen del mismo tipo de problema: su sonido es áspero. Son difíciles de hacer sonar hasta para las manos más expertas.

Tres son las causas principales que hacen que estos instrumentos no suenen adecuadamente:

  • los materiales empleados no son de calidad,
  • las cuerdas son más bien alambres
  • la puesta a punto deja mucho que desear

¿Cómo influyen estos condicionantes en el resultado sonoro del instrumento?

Bien, en cuanto a los materiales empleados, su influencia en el sonido es obvia ya que la caja de resonancia es la que amplifica el sonido. Los instrumentos excesivamente básicos está construidos con madera contrachapada. La calidad sonora del contrachapado es nula, por lo que el resultado final es igual de pésimo. Además, con el tiempo las placas de contrachapado acaban por despegarse en algunas zonas. Deberíamos buscar, como mínimo, que el instrumento esté construido con madera maciza. También el arco que acompaña a estos instrumentos puede estar torcido o mal encerdado lo que, a la larga, dará problemas

En cuanto a las cuerdas, la importancia que tienen es indiscutible, ya que son el elemento que produce el sonido. Una cuerda de mala calidad no vibrará de la manera adecuada y producirá un sonido chillón. También tendremos problemas con la afinación, ya que ésta no será exacta. Será importante elegir un instrumento que lleve unas cuerdas de calidad

Referente a la puesta a punto, es más importante de lo que se puede imaginar. De ella depende la facilidad de emisión del sonido, la comodidad a la hora de tocar e, incluso, la seguridad del instrumento. Un puente excesivamente alto hará que la mano izquierda tenga que trabajar más para pisar las cuerdas, llegando el instrumento a resultar, en muchas ocasiones, intocable . Un alma excesivamente apretada puede causar daños tanto en la tapa como en el fondo. Una mala colocación tanto de puente como del alma hará que el instrumento no suene equilibrado y que el sonido no sea de calidad. Sólo en un taller de lutería encontraremos instrumentos con una puesta a punto apropiada.

Sé que todos tenemos en la cabeza la pregunta “¿Y si lo deja?” “¿Y si no se me da bien?”. Hemos de ser conscientes de que, si queremos tener éxito a la hora de que nosotros aprendamos, o nuestros hijos aprendan a tocar un instrumento, habremos de poner los medios para ello, y un instrumento de calidad será de gran ayuda para lograrlo.

De lo que no hay duda es que un alto porcentaje de estudiantes dejarán sus estudios si el instrumento que utilizan no está a la altura de las circunstancias.

Y si no pensemos en lo siguiente:

¿Qué es más fácil, aprender a escribir con un buen lapicero, fácil de usar y que deje buenos trazos,…. o con uno duro, que se rompe con facilidad y con el que necesitamos el doble o triple de esfuerzo para dejar marcas?

¿Qué motiva más para aprender a leer: un libro limpio, con buena presencia, llamativo,… o uno viejo, roto, casi desencuadernado, al que le faltan hojas e incluso huele mal?

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Elegir el primer instrumento: una decisión fundamental, por Eduardo Francés Bruno, es un artículo publicado bajo Licencia Creative Commons de Reconocimiento 3.0 Internacional.
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