Si nos ceñimos  la definición dada por la Real Academia de la Lengua barniz es una “disolución de una o más sustancias resinosas en un líquido que al aire se volatiliza o se deseca. Con ella se da a las pinturas, maderas y otras cosas, con objeto de preservarlas de la acción de la atmósfera, del polvo, etc., y para que adquieran lustre“.

En luthería, el barniz cumple la misma función que en otros ámbitos: proteger y dar lustre al instrumento. Eso sí, ha de tener una característica añadida, menos importante en otros menesteres, y es la de tener cierta elasticidad para no “estorbar” en la producción del sonido. Las propiedades más deseables en un buen barniz son: elasticidad, transparencia, resistencia y alto grado de dicroísmo.

La composición de los barnices se engloba en tres grupos principales:

  • La base o medio, que actúa como disolvente de las substancias sólidas y que, al evaporarse u oxidarse deja una película o capa en la superficie donde se aplicó.
  • Resinas: substancias sólidas de diferentes durezas que, disueltas en la base, darán consistencia al barniz.
  • Pigmentos: substancias colorantes añadidas al barniz con el fin de darle un color determinado.

En luthería se utilizan tres tipos de barniz principalmente. Esta clasificación se hace atendiendo a la base o medio utilizado en su elaboración:

  • Barniz al aceite: Se elabora utilizando como base una serie de aceites esenciales que se secan por oxidación. Esencia de trementina, aceite de linaza o aceite de nuez son algunas de las substancias empleadas. Su producción es costosa y su secado es muy lento, tardando meses, incluso años, en terminar de endurecerse. Por contra, el barniz que se consigue es de gran calidad.
  • Barniz al alcohol: La base para su elaboración es el alcohol etílico, lo que los antiguos llamaban “espíritu de vino”. En él se disuelve, como componente resinoso principal, la goma laca y se añaden otros tipos de resinas más blandas (sandáraca, mástic, elemí…) a fin de dotarle de cierta elasticidad. En ocasiones se añade algún tipo de aceite esencial, como el aceite de lavanda o de ricino, para facilitar su aplicación ya que es un barniz que seca treméndamente rápido. Los barnices conseguidos por este méotodo suelen ser de buena calidad.
  • Barniz de nitrocelulosa: Este es el barniz utilizado en los instrumentos de fábrica de calidad más inferior. La base es la nitrocelulosa y sus componentes son de tipo sintético. Seca muy rápido, es de bajo coste y se consigue un acabado resistente y brillante. En luthería tradicional está totalmente descartado su uso.

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