El arco consiste en una vara de madera, con una forma característica, a la que se acoplan unas crines de caballo con el fin de hacer sonar los instrumentos de cuerda frotada.

Las partes que componen el arco son:

  • La vara: es la parte que da soporte en sí al arco. Para su construcción se emplean diversos materiales, dependiendo del propósito y el resultado deseado. Para los arcos de alta calidad se emplea la madera de Pernambuco, que procede de la especie Caesalpinia echinata. Los arcos más económicos están confeccionados con una madera que genéricamente se llama madera de Brasil y que engloba a distintos tipos de maderas tropicales más económicas que el Pernambuco. Dado que el Pernambuco está en peligro de extinción, se están comenzando a utilizar otro tipo de maderas, como el Ipe o el Palo de Hierro, que son maderas de unas propiedades muy similares al Pernambuco. También se emplean materiales sintéticos, como la fibra de carbono y la fibra de vidrio, con resultados más o menos aceptables. Para la confección de arcos históricos se emplean maderas como el tejo (Taxus) o el palo de serpiente (Piratinera guianensis). La forma característica que tiene es lo que da nombre al arco.
  • La punta: Forma parte de la vara como tal. Podríamos decir que su forma es la seña de identidad del constructor. En su cara inferior se practica una mortaja donde se alberga uno de los extremos de la encerdadura. A fin de reforzar esa zona, se colocan dos plaquitas: una de ébano y otra de marfil (o de hueso o plástico, según la calidad del arco) y que evitan que las vetas de la madera se abran con la presión del encerdado.
  • La nuez: Es una pieza de madera de ébano, colocada en lo que se denomina el talón del arco (la parte inferior) y que tiene como misión la de sujetar el extremo inferior de la encerdadura, así como la de dar tensión a la misma. Está compuesta por la nuez propiamente dicha, que tiene una forma muy característica a fin de facilitar el acople de la mano; el anillo, que tiene funciones de sujeción de la encerdadura, generalmente hecho en plata; el revestimiento, consistente en un faja de plata que sirve de refuerzo y adorno a la nuez; la placa de cierre, hecha en ébano y madreperla, sirve para tapar la mortaja donde va alojado el extremo inferior de la encerdadura; la corredera, es una pieza de plata colocada en el canal donde la nuez se acopla con el arco y su función es la de reforzar esa zona y evitar la fricción; la hembrilla, suerte de tuerca hecha en latón y atornillada a la nuez y cuyo propósito, junto con el tornillo, es el de dar tensión al arco; el tornillo, está compuesto por un vástago roscado, que se atornilla en la hembrilla, terminado en una pieza llamada botón que está hecha en ébano y plata, el botón es la parte del tornillo que corona el talón del arco y sirve para dar tensión al arco.
  • La guarnición: está situada en el talón, a continuación de la nuez. Está formada por un trozo de piel seguido de hilo de plata enrollados alrededor de la vara. En lugar de hilo de plata, también se suele emplear unas tiras hechas a base de barbas de ballena. Su función es la de mejorar la sujeción del arco y proteger la madera del desgaste producido por el roce continuo de los dedos.
  • La encerdadura: la encerdadura consiste en un haz de crines de caballo que se anuda en sus dos extremos. Estos extremos anudados se insertan en las mortajas realizadas a tal efecto en la punta y en la nuez con el fin de sujetar dicho haz y poder tensarlo a fin de conseguir una suerte de mecha uniforme y plana que posibilite el óptimo contacto con las cuerdas del instrumento. Las mejores crines proceden de Mongolia, aunque también se usan las procedentes de Siberia, Argentina o China. Es necesario aplicar resina a las crines con el fin de evitar que estas resbalen sobre las cuerdas. Para conocer más sobre encerdaduras puede visitar este artículo.
  • Los taquillos: Son unas piezas de madera dura que se introducen en las mortajas a modo de cuñas para sujetar las crines. Su ajuste ha de ser muy preciso ya que no van encoladas y se mantienenen su sitio por presión. De su buena colocación depende el que las crines no se salgan de su alojamiento.

En cuanto a su evolución, diremos que el arco no ha sido siempre como lo conocemos. El desarrollo del arco ha ido siempre paralelo al de los instrumentos a los que servía. Así, el arco moderno, el que tenemos hoy en día, fue desarrollado en Francia por la familia Tourte en los años que siguieron a la Revolución. De igual forma, el violín moderno surge también en Francia en esa época, fruto de las exigencias a las que la nueva música sometía a los instrumentos.

En sus inicios, el arco tuvo una forma arcaica similar a la de los rabeles de hoy en día. La curva de la vara era convexa, de ahí que tomara el nombre de arco, y la madera con que se fabricaba sería de especies como el almendro, el avellano, el cerezo, el urz, el tejo, etc.

Durante el Renacimiento el arco sufre una transformación importante,la vara se hace más larga,  la curva se suaviza, haciéndose más plana, con esto se logra más control en la articulación y facilita la ejecuación de determinados golpes de arco. Aparece la nuez, que facilitará el tensar y destensar el arco así como evitar que las cerdas rocen la vara, al hacerse la curva más plana. En esta época la nuez es fija y extraíble, por así decirlo. Es decir, no va accionada con ningún mecanismo, las cerdas se tensan al colocar la nuez en su sitio y se destensan al quitarla.

A finales del S. XVII encontramos un arco más plano todavía, con una punta estilizada muy característica y se empiezan a utilizar mecanismos para tensar y destensar las cerdas sin necesidad de quitar la nuez, el más común es un sistema de cremallera y, posteriormente, en el primer tercio del S. XVIII aparece el tornillo como mecanismo para tensar el arco.

Durante la segunda mitad del S. XVIII el arco empieza a convertirse en lo que hoy conocemos. La curva se hace cóncava, la vara es más larga y aumenta el peso. Pero será Françoise X. Tourte quien, a finales del S. XVIII, sentará, a partir del arco clásico, las bases del arco moderno. Entre los grandes constructores que mejoraron el arco llevándolo a cotas insuperables se encuentran Dodd, Peccatte, Sartory, la familia Bazin, W. Retford, por citar sólo a unos cuantos.

Recomiendo la visita a la página del arquetero Ken Altman, donde explica con detalle el proceso de construcción de un arco.

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Diccionario de Luthería: ARCO por Eduardo Francés Bruno es un artículo publicado bajo  Licencia Creative Commons de Reconocimiento 3.0 Internacional.
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